Composición “Mis Vacaciones”
Raras, porque no se ajustan a lo que han sido, habitualmente, mis vacaciones. Vaya un repaso para explicarme mejor:
1965-1973
Vacaciones de niño que va donde lo llevan sus padres.
Generalmente el destino era Cartagena, donde teníamos una inmensa casona familiar, que aún sigue en pie (me parece que actualmente cobija alguna entidad municipal, pero no estoy seguro). Buenas vacaciones, con primas y primos, Playa Chica y Playa Grande, loquitos mayo en el restaurante La Bahía (pocas cosas me gustan más que los locos con mayonesa; por ahí me descuido y me he bajado una docena…; bué, no tanto, pero sí unos 7 u 8 moluscos conchalepas conchalepas, el “recurso loco”, de los grandes ¿eh?, de esos pata ‘e caballo). También rememoro algunos veraneos en Santo Domingo, algunos paseos a Algarrobo y viajes a Lima. Todo bien.
1974-1983
Vacaciones de pre púber, púber y adolescente en las playas de Lima, y sus alrededores.
La gracia es que en el Perú, al menos en esos años, teníamos casi 4 meses de vacaciones. Claro, salíamos del cole cerca del 11 de diciembre y entrábamos a clases por ahí por el 4 de abril. Y la otra gracia era que las playas de Miraflores quedaban a no más de 8 cuadras de mi casa, y en bajada. Además, todavía no estaban contaminadas, así que era cosa de caminar (o “tirar” dedo, o irse en bus) y gozar del mar y las olas, a pecho o con tabla, todo el santo día, sin ni gota de bloqueador. El regreso solía ser agotador, pero ya en la casa, después de un buen cebiche, su ají de gallina o su lomito saltado, tras haber desvalijado las chichas moradas del refrigerador familiar, el ánimo para ir a la "yapla" el otro día estaba incólume. Por ahí también salían invitaciones a balnearios más apartados, como El Silencio, Punta Hermosa, San Bartolo; campings a Cerro Azul, Gallardo o el León Dormido (foto 1), y viajes largos al norte peruano, donde gozaba del exquisito cebiche de conchas negras. ¡Bravazo!

1984-1989
Vacaciones de jovencito universitario.
Mitad en Chile, mitad en Perú. Relajo absoluto. Mitad en Chile, principalmente, a la casa de mis tíos Miguel y Pilar (y mis primos de los mismos nombres), en el lago Rapel, comuna de Las Cabras, zona de Llallauquén, sector de La Loma. Harta muchachada, carnavales deportivos, festival de la voz, humitas por montones, pan amasado con tomate y ají verde, allí por primera vez me deleité con los ojos turquesa y la sonrisa kilométrica y diáfana de la mujer -reina del lago- que se apoderó de mi corazón y me ha dado tres hijos maravillosos. ¡Rico!
Mitad en Perú, lo ya dicho, yapla y más yapla con familia limeña, más un récord de 6 ó 7 viajes al circuito Arequipa, Cusco, Machu Picchu. ¡Bacán, chévere!
1990-2005
Vacaciones de trabajador con sueldo fijo.
Periodista de Codelco Chile División Salvador: Lima la inolvidable y mi familión, también veraneos en Bahía Inglesa, métale erizos con salsa verde (los erizos casi le disputan su lugar a los locos mayo, según mi gusto, ojo), para rematar en Rapel, casita rica, tranquilidad familiar, paz, amor. ¿Una semana larga en Bahía de Sao Salvador, amor? Listo nomás, Itaparica, Ilha dos Frades, Largo do Pelourinho, abacaxi, moqueca, ananá, camarao… ¡Camarao! (Por ahí con los locos y erizos…, hasta que casi me despacho por una alergia cuasi delicitiva de asesinato). A la vuelta, hijos, Rapel, casita.
Asesor comunicacional de Codelco El Teniente: Lima te busco y te sigo encontrando, cebiches, hermanas, anticuchos de corazón, tías y primos, seco de cordero, amigas y amigos, carapulcra, ex compañeros de colegio, chelas, chelas y más chelas, ¡al polo!
Periodista del Ministerio de Salud: Los mejores camping del mundo en la Tercera Región (provincia de Vallenar, comuna de Huasco), en playas indómitas, paradisíacas (Punta de Lobos, Bahía Sarco, Playa Blanca, cerca de Carrizal Bajo), con mis compadres María Fernanda y Febunba. Es difícil describir las comodidades de esas vacaciones (si aquí mi amigo Felipe me ayuda, mejor), un resort de lujo donde antes no había nada, en virtud de la generosidad sin límites del tata Homero Callejas. Hum, pesca, jaibas… Jaibas, qué delicia. ¡Y LOCOS! Mejor ni sigo, que me pongo a llorar.
2006
“Vacaciones” raras -entre comillas, como decía al principio- de trabajador independiente (sin sueldo fijo), lleno de proyectos que se demoran en concretar ("espérate a marzo" y etcétera), con peguitas chicas de pocas lucas que salvan algo, otras medianas que se aparecen a lo lejos y con expectativas que exigen estar conectado a un computador que, generalmente, escamotea los mails esperados, porque quien debe mandarlos está de vacaciones sin comillas.
La familia, en la casita de Rapel (foto 2).
El autor de esta composición, yendo y viniendo por la Autopista del Sol, gastando en bencina y peaje las lucas, pocas, de las peguitas chicas que algo salvan.
